Sobrecarga académica y estrés universitario: La nueva demanda que emerge en el movimiento estudiantil

SANTIAGO.- “En la universidad siempre hay mucha carga académica y a veces se vuelve imposible de sobrellevar, los profesores creen que el ramo que dictan es el único; la época de exámenes es un coladero y ya no basta con el café o la energética, entonces muchos se consiguen Mentix, que es como lo más común. Son cosas que tienen que hacer los alumnos para adaptarse a las exigencias de los profesores, que a veces son muy demandantes”. El relato es de J.M.R. (24 años), estudiante de la Universidad de Chile, y refleja una realidad que viven muchos universitarios que se ven enfrentados a una elevada carga académica, lo que, en muchos casos, les provoca altos niveles de estrés o depresión. Según comentan distintos estudiantes, esto ocurre en especial en carreras de alta exigencia, como Derecho o Ingeniería, o donde está “normalizado” no dormir para cumplir con entregas, como Arquitectura, aunque el problema es generalizado en las distintas facultades. “En Ingeniería es brígido, hay que dar cinco prácticas y hay pruebas que duran cinco horas”, relata un alumno. También critican que la propia universidad disponga de espacios “para no dormir”. “En Beauchef hay salas que funcionan las 24 horas y dan la posibilidad a los alumnos de estar toda la noche trabajando. Eso es un poco loco”, comenta la secretaria general de la FECh, Javiera López
El estrés académico y sus consecuencias es un tema que se está comenzando a tomar la agenda de las federaciones universitarias. De hecho, la presidenta recién electa de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica (FEUC), Belén Larrondo –quien asume este viernes–, afirma que el “bienestar estudiantil” es uno de los ejes de su programa. “Hemos visto cómo estudiantes de la Católica se ven sobrepasados, con mucho estrés, frente a la gran exigencia que existe en la universidad. Nos dimos cuenta de eso durante la campaña, en las conversaciones, que es una prioridad para los estudiantes. Es evidente cómo a muchos les abruma la carga académica, cuando están en causales de eliminación…”, detalla Larrondo, quien recuerda el caso de la joven que se quitó la vida el año pasado al ingerir cianuro durante una clase. Larrondo comenta que “hoy día tenemos ramos, en distintas carreras, que son muy exigentes y, al momento de llegar a exámenes, muchos compañeros se sienten sobrepasados y tienen que acudir a medicamentos para poder soportar la carga”. También dice que contribuyen al estrés ciertas reglas de la universidad, como que “los ramos se puedan botar solamente en un periodo y no en cualquier momento del semestre
La dirigenta de la FECh, Javiera López, reconoce que “la demanda por salud mental y bienestar estudiantil se hace muy presente durante este año” y afirma que “hay un malestar que se ha venido intensificando entre los estudiantes”. Junto con la exigencia de los profesores, López también atribuye los altos niveles de estrés en esa casa de estudios a otros factores, como que muchos estudiantes son primera generación en su familia que ingresan a la universidad, lo que aumenta la presión sobre su rendimiento. “Esa mochila significa un peso, hay una ansiedad, una presión… incluso hay una frase que dicen nuestras madres: ‘Tú tienes que ser mejor de lo que yo fui'”, apunta. También menciona la “composición social” que hay en esa universidad, donde muchos alumnos provienen de regiones. “Ellos están solos, sin su familia, en una ciudad radicalmente distinta, donde se ven sometidos a la necesidad de mantener un hogar, de rendir en el ámbito académico y a la carencia de redes de apoyo”, señala. Agrega como otro factor relevante la competencia que hay entre los propios alumnos. “No sólo se lo adosaría a los profesores, sino que hay una exigencia de una sociedad que nos hace también competir entre nosotros mismos (…) Tenemos una concepción del éxito que tiene que ver con los resultados de las notas, de los rankings. Hay una autoexigencia de los propios estudiantes por destacar y también tiene que ver con la necesidad de ser alguien, incluso atentando con nuestro bienestar emocional y psicológico”, sostiene.

Fuente: Emol.com